Almerga

Se llama almerga a ‘cada una de las franjas en que se divide la parcela cultivada para sembrar a voleo repartiendo la simiente por igual’: Haz las almergas una mijina más chicas que no vas a alcanzar con el puñao. Además de en Feria y en otras localidades de la comarca de Zafra, se localiza esta palabra en las Vegas del Guadiana, Sierra Suroeste, Campiña Sur, Tajo-Salor y el Valle del Alagón.

Con el verbo almergar ‘señalar por medio de surcos la tierra que se va a sembrar para distribuir el grano de forma proporcional’ (trazar almergas). En nuestro pueblo este verbo adquiere el sentido adicional de ‘apresurarse, darse prisa, espabilar’: Almerga, que en este tiempo se hace de noche enseguía.

Otras variantes empleadas en Extremadura son emberga (en Tierra de Barros), amberga, amielga (Sierra de Gata) y alguna de menor extensión como almelga y amerga; con sus verbos correspondientes. En La Siberia Extremeña hace acto de presencia melga, aféresis de amelga (l’amelga > la melga) por fonética sintáctica, como en la vecina comarca castellana de Los Montes y usual en América: Mal va a arar esa tierra. Ha tirado mal las melgas (Santos Coco la encuentra en Badajoz y Puebla de la Calzada).

Por su parte, Rodríguez Perera (1946) localiza embelga y embelgar en la provincia de Badajoz sin más precisión. De origen gallego y astur-leonés (zona noroeste peninsular): Embelga aparece en Galicia, Asturias y con profusión en numerosas comarcas del antiguo reino como El Bierzo, Babia, Laciana, Omaña, Maragatería, Órbigo… En tierras salmantinas, Lamano (1915) recoge también ambelga ‘conjunto de surcos sembrados que el gañán va cubriendo con el arado’.

Partiendo de esta última forma considerada más antigua, la etimología propuesta por Menéndez Pidal y García de Diego (el latín gemelica, derivado de gemellus ‘gemelo’ por dividirse la tierra en partes iguales), es rechazada por Corominas quien se decanta sin certeza por un supuesto céltico amb-el-ica cuyo significado primitivo era ‘foso que delimita un terreno rodeándolo’ formado con la raíz el- ‘ir’ y el prefijo ambi ‘entorno, que rodea’ (ambulante, ambiente, ámbito), por la zanja o surco profundo que delimita el haza. Las formas castellanas son amelga y amelgar (por evolución del grupo mb > mm > m), aunque el diccionario oficial también reconoce otros localismos: embelga, emelga, melga y mielga.

Amielga es la forma que usa Luis Chamizo (1942) en su poema «Extremadura»:

—Es Fermín, que divierte a los señores
cazando liebres a la vera el pueblo,
—dice Bastián— mirando sus amielgas
ya trastocás en un rejollaero.

jjferia