Angóstola

En el juego denominado mosca-cosca, en el que uno (o dos niños) forma el burro apoyado en un poyete o en unas rejas, los demás irán saltando por un orden establecido sobre la espalda del burro. Si alguno se cae o toca el suelo con un pie, pierde y debe sustituirlo en la próxima jugada. Pero si ninguno se cae y el burro no aguanta por más tiempo la carga, dice “paso” con lo que todos se apean y comienza la jugada de nuevo (o si se arrienga y ruedan todos por el suelo).

Mientras van saltando unos sobre otros, cada cual dice: Mosca-cosca, sin reír, sin hablar y sin gatear. Una vez montados encima del burro, se deben observar esas tres normas, a no ser que se pronuncie antes la palabra mágica angóstola que posibilita decir algo sin perder: Ángostola, di paso (si el hablante percibe que está a punto de deslizarse y caer al suelo) o para expresar cualquier ocurrencia con el fin de hacer reír a otro para que pierda.

Por tanto, la palabra angóstola pronunciada previamente permite a unos de los jugadores librarse y evitar la sanción por la falta que se va a cometer de inmediato.

Se trata de una deformación infantil de acótola, forma del verbo acotar que, entre otros significados más conocidos como ‘poner coto’, tiene los de ‘ponerse a salvo o en lugar seguro, metiéndose dentro de los cotos de otra jurisdicción’ y ‘ampararse o apoyarse en una razón o condición’.

Acotar o acutar es un verbo que descubrimos (la acoto, acútome, acútola…) utilizado en el lenguaje infantil siempre para justificar o permitir ciertas acciones en el juego como reservar un sitio preferente, quedarse con un objeto o ponerse a salvo en un lugar seguro sin poder ser atrapado. Sobre todo a lo largo de todo el territorio del antiguo reino de León desde Asturias hasta Extremadura. Entre los numerosos ejemplos de su uso, escogemos los siguientes para no dilatar la relación:

En la Sierra de Gata acutar o acutal es ‘adelantarse a tomar posesión de un cargo o sitio en los juegos infantiles’ (Cilleros, Perales del Puerto, Villasbuenas…) y  en Torrejoncillo, además de ‘adueñarse de un cargo o sitio en el juego’, es ‘pedir algo para uno mismo’.

En La Maragatería (provincia de León), acutarse es ‘adueñarse, hacerse propietario de una cosa encontrada’. Dícese entre muchachos cuando hallan algún objeto: acútome este botón. Cuando uno de ellos llega primero a un sitio de preferencia: acútome el asiento. Del verbo acotar ‘fijar, señalar y, como neutro, tomar testigos, asegurar una cosa ante las demás gentes’ (Alonso Garrote: «El dialecto vulgar leonés hablado en Maragatería y Tierra de Astorga»1909).

En Asturias, acuto, acútola o acútome es una palabra comodín empleada por los guajes para conseguir ciertas ventajas como permitirse romper ciertas reglas, reservarse un puesto o lugar y para salvarse poniéndose en alto jugando al escondite, etc.

Procede efectivamente del verbo acotar (acoutar en gallego-portugués y acutar en astur-leonés) derivado de coto ‘límite, terreno acotado’ (latín cautus, a partir del participio de cavere ‘tener cuidado, tomar precauciones, precaverse’).

Manuel Sayago Muñoz nos recuerda que en Feria:

Las barandas de la Corredera eran el mejor sitio para jugar a mosca-cosca, porque el burro se agarraba a las rejas, mientras cinco o seis se tiraban encima. El primero que se tiraba decía “angóstola me vais a estripar” y el ultimo decía “angóstola me voy a reír”.

jjferia